martes, 18 de agosto de 2015

NARVAJA, Roque: Consagración


de "Chimango" (1974)

Soñé que desenterrábamos la piel del tiempo
oculta como una tela tapada por tapiceros.
¡Qué tiempo más justiciero para restaurar asientos
sabiendo que fue su dueño quien lo tapizó primero!

Las fotos de lo pasado como recuerdos,
volvieron a mi memoria sabores de tiempos viejos,
y un trueno ronco y supremo desenmascaró el silencio,
ocultos tras la mentira dieciocho años piden ver cielo.

No hay mal que por bien no venga, dice mi abuelo,
al tiempo que tras su espalda desfilan los granaderos.
Edades dobles del miedo nuestros días pasajeros,
prohibidos y clandestinos son puñales orilleros.

Los día del Juan Cualquiera llegan al cielo
los dioses que lo protegen lo guían en su sendero,
y se destruyen los templos donde moran los enfermos,
altivos y autoritarios se creen dueños del Supremo.

Consagro y consagro sueños aquí en el suelo,
pretendo tomar altura subido a mis pensamientos,
llegar arriba hecho verso a besar el firmamento.
cumpliendo con mi misión ya podré vaciar mi pecho.

(Córdoba, 1951)




martes, 11 de agosto de 2015

BAGLIETTO, Juan Carlos: Dios y el Diablo en el taller




Dios y el diablo van susurrando cosas a mi espalda.
La virgen en camisón se pasea y del lado de la fábrica
suena un motor.

Sus bicicletas húmedas descansan en el pasillo,
el invierno vino colorado pero esta vez no hay vino
para los dos.

Son dos desocupados más, lo justo se hizo moda
y el verso casi un verso de verdad
y el trabajo una zona que no está.

Aburridos jugadores con los naipes
marcados siempre en el siete:
La radio que habla sola y que trasmite el empate
de Ferro y de Platense: cero a cero.

Se prohíbe hablar del mundo en esas salas.
Dios y el Diablo van remendando madrugadas
y no entienden nada.

La virgen como mujer los engaña, los consuela
y les dice que a la vuelta siempre hay que pagar.
Muchachos, hay que comer, salgan para el taller.

El Diablo que se aburre, que hace sebo,
que va al baño y fuma un caño.
Dios, buen operario, cuida el puesto
y entre dientes silba un tango que habla de él.
.
"Vamos donde hay sol".
El Diablo que conoce mil lugares
donde hay minas y algo como amor.
Dios le dice: "Hay que aguantar"
a mí con la hora extra ya me alcanza para hacerme
un viaje a pie a Luján.

Y cerca de las seis el pito que resuena en el tinglado
entristece mucho más.
(Letra: Adrián Abonizio)


sábado, 8 de agosto de 2015

GIECO, León: Mil gaviotas están muertas



Algunos tienen el sol
pero se queman por estar cerca.
A otros los ataja el acero.

Mil gaviotas están muertas
en las playas desiertas.

Algunos comienzan a vivir
y otros se mueren en el intento del comienzo.

(1951)

sábado, 1 de agosto de 2015

VIVENCIA: Natalia y Juan Simón



Natalia y Juan Simón están presos.
La Ley los sorprendió en un beso.
Los separaron, se los llevaron
y les tomaron declaración.

Natalia preguntó: "¿Qué hemos hecho?".
Y Simón se quejó: "¡No hay derecho!".
Nos aconsejan guardar postura
como un ejemplo de educación.

Luego la turba moralista descargó
con mano firme, comentarios de rigor.

Natalia y Juan Simón se fugaron.
Cargados de emoción, se besaron.
Fueron al campo y caminaron
sin rumbo fijo, de cara al sol.

Natalia y Juan Simón no volvieron.
La gente los llamó y no respondieron.
Pues en el campo viven sin redes
entre paredes de girasol.


Eduardo Fazio: guitarra y voz
Héctor Ayala: guitarra y voz


jueves, 9 de julio de 2015

LOS CABALLEROS DE LA QUEMA: Fulanos de nadie




Vivías lejos, nunca supe bien
si tenías nombre, me lo olvidé.
Son las cinco y Palermo tiene poco que contar,
en casa hay dos vinos si prometés que no te enamorás.

Subimos a un taxi fantasma,
asomaban los hijos del sol.
Otra noche, otra almohada lejos del nido
y yo sin caparazón.

Siempre esta pata de palo fue más zorra que mi corazón
y así quedamos, fulanos de nadie...
Y está jodido mojarle una oreja a la soledad,
digamos poco, preciosa, y brindemos por lo que viene y se va.

Por ser de estreno el asunto no estuvo tan mal,
no hay besos campeones en un primer round.
Después nos dormimos, creo que ni te abracé.
Afuera llovía como la penúltima vez.
Junto los vidrios en un vaso, mientras desayunás un papel.
Y planeamos un viaje a Gesell que jamás vamos hacer.

Siempre este parche en el ojo fue más lejos que mi corazón
y así quedamos, fulanos de nadie...
Y está jodido mojarle una oreja a la soledad,
no digas nada, preciosa, y brindemos por lo que viene y se va.

Lo que nos cura se va, siempre se va, lo que nos cura se va,
siempre se va, lo que nos cura se va,
se queda un rato, nos mima, nos miente
y después se va...

Siempre esta pata de palo fue más zorra que mi corazón
y así quedamos, fulanos de nadie..
Y está jodido mojarle una oreja a la soledad,
llenate el vaso, preciosa, y brindemos
por lo que nunca será.


Alejandro Sorraires: saxo
Javier "Nene" Cavo: batería
Martín Carro Vila: bajo
Martín Mendez: guitarra
Martín "Cafusa" Staffolari: saxo
Pablo Guerra: guitarra


domingo, 5 de julio de 2015

LOS ENANITOS VERDES: Aún sigo cantando


En aquel cajón está tu foto
llenándose de tierra. 
Hace tanto que no la veo
como a vos, como a vos...

Te acordás qué tiempos aquellos...
qué tiempos aquellos...
donde todo era un buen motivo
para decir "Te quiero". 

¿Qué le habrá pasado a la vida
que sin quererlo ya ni me acuerdo
cuando con mi viejo iba a la cancha
a ver a aquel Atlético?... 

Te acordás del flaco Spinetta
cuando cantaba: "Todas las hojas son del viento".
Ahí toda nuestra filosofía
era solo ser rockeros. 

Pero cómo han cambiado los tiempos,
todos luchan por mantener sus puestos.
Hay muchos que ahora son ingenieros
pero qué pocos quedaron rockeros. 

Pero yo aún sigo cantando
y lo voy a seguir haciendo.
Una lección me dio la vida: 
tenés que hacer lo que el corazón diga. 

Y ayer quizás pensando en tu foto
por la calle te encontré andando. 
Qué poco ha cambiado nuestra onda
solo cambiaron un poco nuestros cuerpos. 

Espero que el tiempo ahora no borre
a esta gente que tanto amo
porque sin ellos no valgo nada
su alma es mi alimento.


Felipe Staiti: guitarra
Marciano Cantero: bajo, teclados y voz

Ex integrantes
Daniel Piccolo: batería

miércoles, 1 de julio de 2015

SERÚ GIRÁN: Eiti Leda



Quiero verte la cara 
brillando como una esclava negra,
sonriendo con ganas.

Lejos, lejos de casa 
no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana
y que me dé la inyección a tiempo, 
antes que se me pudra el corazón,
ni caliente estos huesos fríos, nena.

Quiero verte desnuda 
el día que desfilen los cuerpos
que han sido salvados, nena.
Sobre alguna autopista 
que tenga infinitos carteles 
que no digan nada.

Y realmente quiero que te rías 
y que digas que es un juego no más.
O me mates este mediodía, nena.

Entrando al cuarto, volando bajo,
la alondra ya está cerca de tu cama, nena. 
Quiero quedarme, no digas nada,
espera que las sombras se hayan ido, nena.

No ves mi capa azul ,
mi pelo hasta los hombros,
la luz fatal,
la espada vengadora.
¿No ves que blanco soy, no ves?

Quiero quemar de a poco 
las velas de los barcos anclados 
en mares helados, nena. 

Este invierno fue malo 
y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas
saben que no puedo volver atrás,
la ciudad se nos mea de risa, nena.



Charly García: teclados y voz
David Lebón: guitarra y voz
Oscar Moro: batería

domingo, 14 de junio de 2015

BERSUIT VERGARABAT: El viento trae una copla



El viento trae una copla,

devastador huracán
sacude y me parte un ala
que me hizo caer
hasta que me arrastré.

Nuestra bandera flameaba
en medio del temporal.
Del norte el frío mataba,
se hizo dura la piel,
el terror fue la ley.

Y no olvidé nada,
que plantamos ilusión
en la pampa mojada,
que sudaba, como yo,
inevitable ausencia.

Y no me saqué el anillo,
ni el cielo, la Cruz del Sur,
ni mi titilar de grillo,
que por las noches canta,
porque extraña a su amor.

Y sigo lavando copas
de gente mejor que yo,
si puedo, bebo las sobras:
el mezcladito me enciende.

Y me pongo loco,
fantaseo con el mar,
de irme nadando,
de volverte a tocar.
Y me pongo manco,
manos de inutilidad,
dejé allá mi sangre,
y hoy me tengo que inventar...
¡Si soy argentino!

El viento trae una copla...
Nuestra bandera flameaba...
Yo sigo lavando copas...



Alberto Verenzuela: guitarras eléctricas, acústicas y voz
Carlos Martín: batería y percusión
Cóndor Sbarbatti: voz y coros
Daniel Suárez: voz y coros
Juan Subirá: teclados, acordeón, melódica y coros
Oscar Righi: guitarras eléctricas, bajo y voz
Pepe Céspedes: bajo, guitarras, guitarrón, ukelele, voz y coros

Ex integrantes

Rubén Pagano: teclados
Charly Bianco: guitarra
Marcela Chediak: percusión
Rubén Sadrinas: coros


viernes, 5 de junio de 2015

SODA STEREO: De música ligera


de "Canción animal" (1990)

Ella durmió al calor de las masas
y yo desperté queriendo soñarla. 
Algún tiempo atrás pensé en escribirle
que nunca sorteé las trampas del amor. 

De aquel amor de música ligera
nada nos libra, nada más queda. 

No le enviaré cenizas de rosas, 
ni pienso evitar un roce secreto. 

De aquel amor de música ligera
nada nos libra, nada más queda.


Charly Alberti: batería
Gustavo Cerati: guitarra y voz

lunes, 25 de mayo de 2015

SUI GENERIS: Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario, o no




Yo era el rey de este lugar,
vivía en la cima de la colina.
Desde el palacio se veía el mar
y en el jardín la Corte reía.

Teníamos sol, vino a granel
y así pasábamos los días...
Tomando el té, riéndonos al fin.
¿Por qué murió la gente mía? 

Yo era el rey de este lugar
aunque muy bien no lo conocía.
Y habían dicho que atrás del mar
el pueblo entero pedía comida.

No los oí, qué vil razón,
les molestaba su barriga.
Yo era su rey, así lo dijo Dios,
yo era el amor, la luz divina.

Yo era el rey de este lugar
hasta que un día llegaron ellos:
gente brutal, sin corazón
que destruyó el mundo nuestro.

¡Revolución! ¡Revolución!,
cantaban las furiosas bestias.
La corte al fin fue muerta sin piedad
y mi mansión hoy es cenizas.

¡Libertad! ¡Libertad! 

Yo era el rey de este lugar.
Tenía cien capas de seda fina.
Y estoy desnudo si quieren verme
bailando a través de las colinas...



Charly García: guitarra, teclados y voz
Nito Mestre: voz, guitarra y flauta



domingo, 17 de mayo de 2015

IRREAL: El gigante de ojos azules


(Versión en vivo, 1979)

Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña,
que su sueño era una casita
pequeña como para ella,
que tuviera en un frente un jardín,
un jardín con madreselvas.

El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña,
que muy pronto ya se ha cansado
de tan desmesurada empresa,
que no terminaba en jardines,
jardines con madreselvas.

Adiós, ojos azules, dijo,
y con gracia muy voltereta
del brazo de un enano rico
entró en la casita pequeña,
que en el frente tenía un jardín,
un jardín con madreselvas.

El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñecas,
que en el frente tienen jardines,
jardines con madreselvas.


Beto Corradini: guitarra
Jorge Llonch: bajo
Juan Chianelli: teclados
Piraña Fegúndez: percusión y flauta
Sergio Sainz: bajo



martes, 5 de mayo de 2015

VIVENCIA: La realidad en la calle


Busco un amigo
que me responda,
que me respete,
que no se esconda. 

Más que un amigo,
un ser humano
que necesite
brindar su mano. 

No quiero falsos
ni oportunistas
que hablan a medias,
bajan la vista. 

Buscan mis pasos
la compañera
que hable de frente, 
que sea sincera. 

Que tenga el alma
llena de niños
porque mis manos
tiemblan de frío. 

No quiero lindas
ni bolicheras,
que noche a noche
bailan su pena. 

Hay hombres malos,
hay hombres buenos,
hay que adaptarse
o ser sincero. 

Si sos sincero
pocos te entienden,
te quedás solo
porque se ofenden. 

La lucha es dura,
pues doy la cara,
no desanimo,
tengo esperanzas.

Eduardo Fazio - Héctor Ayala


lunes, 4 de mayo de 2015

BERSUIT VERGARABAT: Mi caramelo


de "Lados BV" (2007)

Qué linda que estás, 
sos un caramelo.
Te veo en el recreo y me vuelvo loco.
Todas las cosas que me gustan,
tienen tu cara 
y espero los asaltos,
así juego a la botellita con vos, 
mi bomboncito.

Qué excitante que estás, 
tendrías que saberlo.
Esa cola es la manzana más buscada
y esos senos, el alimento de mi creación, 
quisiera arrancarte un día
y morirme en un telo con vos, 
o quizás en un auto. 

Han pasado cinco años,
asumiste las cosas
hace tiempo que estoy buscando
mi verdadero yo.
Hay una especie de simbiosis,
lo dijo mi psicóloga:
haría bien a la terapia 
alejarme un tiempo
(unos setenta años...).

¿Cómo estás querida?
Tengo esposa e hijos,
de vez en cuando hablo con ella
y hasta hago el amor.
No es que quiera molestarte,
pero me es imprescindible 
sentarme en un café,
y soñar un poco...
y tal vez amarnos.

Y ha pasado mi hora,
¿quién robo mis años?
Cambio a toda esta familia
por un segundo con vos.
Si te veo ahora,
aunque termine en un hospicio,
tomo una botella
y juego a la botellita con vos...


Alberto Verenzuela: guitarras eléctricas, acústicas y voz
Carlos Martín: batería y percusión
Cóndor Sbarbatti: voz y coros
Daniel Suárez: voz y coros
Juan Subirá: teclados, acordeón, melódica y coros
Oscar Righi: guitarras eléctricas, bajo y voz
Pepe Céspedes: bajo, guitarras, guitarrón, ukelele, voz y coros

Ex integrantes

Rubén Pagano: teclados
Charly Bianco: guitarra
Marcela Chediak: percusión
Rubén Sadrinas: coros

sábado, 2 de mayo de 2015

DE LOS SANTOS, LALO: Tema de Rosario


Rosario es el Parque Independencia,
un silencio que huele a poesía sobre el rosedal.
Es el gris del cemento que arrulla un río somnoliento
que despierta al llegar un domingo de Newell's y Central.

Rosario es de mercurio en la avenida,
es un viento que peina palmeras en el boulevard.
Y en el centro es la mesa de un bar que añora al poeta 
cuyo vuelo a menudo se estrella en un suelo industrial. 

Rosario es mi infancia y mis amigos, 
mis viejos cantando a dúo alguna canción,
mi primer cigarrillo intentando sentirme más hombre 
para ver si lograba impactar a mi primer amor. 

Rosario es el colegio y las rabonas,
una cita en aquel Sol de mayo en función matiné, 
es el ciego Manuel delirando en un mundo de plástico 
con la magia que sus ballenitas suelen poseer. 

Rosario es el anochecer de un barrio, 
un mendigo que cuenta estrellas desde algún umbral, 
el compás de un tambor que siempre sonará en mi alma
donde el Topo Carbone jamás dejará de golpear.

Rosario es el arte y su condena 
cuando sabe que la indiferencia lo va a perseguir.
Y como tantas mis manos se hartaron de golpear las puertas 
y por no derrumbarme con ellas me tuve que ir. 

Rosario es ese invierno en que partimos,
mi mujer, nuestros miedos, la vida, la música y yo, 
y un dolor que crecía a medida que el tren se alejaba,
y unos ojos de almendra tratando de darme valor. 

Pero algo mío se quedó en sus calles. 
Hay un duende que en las madrugadas canta con mi voz. 
Y cruzando Echesortu aquel sueño de mi adolescencia 
que atrapó la leyenda de Pablo El Enterrador. 

La pucha que es difícil la nostalgia, 
pero es bueno si puede ayudarte a intentar ser feliz, 
y es tanta la gente y las cosas que uno siente que ama 
que no existe tiempo ni distancia para estar allí. 

Y así fue que la paciencia de Floresta 
me enseñó a ver a través del corazón
y me dio un balcón para inventarme un cielo, 
y ahí estás, Rosario, sos el sol, Rosario, 
porque aun no pudiendo abrazarte 
te siento igual.

(Rosario, 1956/2001)

viernes, 1 de mayo de 2015

PESCADO RABIOSO: Bajan

de "Artaud" (1973)

Tengo tiempo
para saber si lo que sueño
concluye en algo.
No te apures ya más, loco,
porque es entonces cuando las horas bajan,
el día es vidrio sin sol.
Bajan, la noche te oculta la voz.
Y además vos querés sol,
despacio también, podés hallar la luna. 

Viejo roble del camino,
tus hojas siempre se agitan algo.
Nena, nena, qué bien te ves
cuando en tus ojos no importa si las horas bajan,
el día se sienta a morir.
Bajan, la noche se nubla sin fin.
Y además vos sos el sol
despacio también podés ser la luna.

Pescado Rabioso
(Luis Alberto Spinetta)

sábado, 25 de abril de 2015

MESTRE, Nito; BAGLIETTO, Juan Carlos; CARBALLO, Celeste; OVEJA NEGRA: Por qué cantamos


En 1984 se juntaron Nito Mestre, Juan Carlos Baglietto, Celeste Carballo y Oveja Negra para explicar Por qué Cantamos, inspirados en un poema de Mario Benedetti.Este espectáculo significó un importante aporte musical a nuestro Rock: Cantamos por el Amor, la Libertad y la Vida.


Si cada hora viene con su muerte, 
si el tiempo era una cueva de ladrones, 
los aires ya no son tan buenos aires, 
la vida es nada más que un blanco móvil...
y usted preguntará por qué cantamos.

Si los nuestros quedaron sin abrazo, 
la patria casi muerta de tristeza, 
el corazón del hombre se hizo añicos 
antes de que estallara la vergüenza.
Usted preguntará por qué cantamos...

Cantamos porque el río está sonando, 
y cuando suena el río, suena el río. 
Cantamos porque el cruel no tiene nombre 
y en cambio tiene nombre su destino. 
Cantamos porque el niño y porque todo 
y porque algún futuro y porque el pueblo. 
Cantamos porque los sobrevivientes 
y nuestros muertos quieren que cantemos. 

Si fuimos lejos como un horizonte, 
si aquí quedaron árboles y cielo, 
si cada noche siempre era una ausencia 
y cada despertar un desencuentro.
Usted preguntará por qué cantamos... 

Cantamos porque llueve sobre el surco 
y somos militantes de la vida 
y porque no podemos ni queremos 
dejar que la canción se haga cenizas. 
Cantamos porque el grito no es bastante 
y no es bastante el llanto ni la bronca. 
Cantamos porque creemos en la gente 
y porque venceremos la derrota. 

Cantamos porque el sol nos reconoce 
y porque el campo huele a primavera 
y porque en este tallo en aquel fruto 
cada pregunta tiene su respuesta.

Autor: Mario Benedetti
Musicalización: Alberto Favero


La versión cantada fue musicalizada por Alberto Favero, por lo que el poema sufrió unas mínimas moficaciones. A continuación ofrecemos el poema original de Mario Benedetti, aparecido en su libro "Cotidianas" (1978/1979):

Si cada hora viene con su muerte 
si el tiempo era una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires,
la vida es nada más que un blanco móvil

usted preguntará por qué cantamos

Si los nuestros bravos quedaron sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza

usted preguntará por qué cantamos

si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro

usted preguntará por qué cantamos

cantamos porque el río está sonando
y cuando  suena el río / suena el río
cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

cantamos porque el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

cantamos porque el grito no es bastante 
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

(Uruguay, 1920/2009)


miércoles, 1 de abril de 2015

SUI GENERIS: Canción para mi muerte


de "Vida" (1972)

Hubo un tiempo que fue hermoso 
y fui libre de verdad, 
guardaba todos mis sueños 
en castillos de cristal. 

Poco a poco fui creciendo 
y mis fábulas de amor 
se fueron desvaneciendo 
como pompas de jabón. 

Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación 
y prepararás la cama 
para dos. 

Es larga la carretera 
cuando uno mira atrás,
vas cruzando las fronteras 
sin darte cuenta quizás. 

Tomate del pasamanos 
porque antes de llegar 
se aferraron mil ancianos 
pero se fueron igual. 

Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación 
y prepararás la cama 
para dos. 

Quisiera saber tu nombre,
tu lugar, tu dirección.
Y si te han puesto teléfono, 
también tu numeración.

Te suplico que me avises 
si me vienes a buscar, 
no es porque te tenga miedo, 
solo me quiero arreglar. 

Te encontraré una mañana 
dentro de mi habitación 
y prepararás la cama 
para dos.

Charly García: guitarra, teclados y voz
Nito Mestre: voz, guitarra y flauta


sábado, 28 de marzo de 2015

CONDE, PEDRO: A los que podrán juzgarnos



Quiero trabajar con los niños,
hacerles ver la realidad,
mas no mi realidad.

Ellos son las base del futuro,
los que sabrán juzgarme a mí
por lo que no les di.

Son los niños los que nos enseñan
a ver la luz y la esperanza
donde no las hay.

Pero si los siguen encerrando
en escuelas que les inculcan la mediocridad,
¡ay! no verán la forma de zafar.
 
Hay mucha gente que usa a los niños para satisfacer
sus ansias de poder, sus ansias de triunfar,
sin importarles lo que luego les suceda.

Ellos comprenden solo un lenguaje que es el de la verdad,
y saben sentir más, y saben valorar
las cosas que a nuestros ojos se les escapan.


domingo, 22 de marzo de 2015

ARBOLITO: Un día de estos



Un día de estos me voy a ir
por el camino que nunca fui, 
lejos de toda la mezquindad,
 todo egoísmo.

Lejos de tanta vulgaridad,
tanta locura y velocidad 
que me recorre en esta ciudad,
donde yo vivo.

Voy a tratar de reconocer
al ser humano que vive en mí,
que está detrás de esta capa gris,
como escondido.

Voy a charlar con el niño aquel,
que va tranquilo en su soledad 
con animales y nada más.
quizás me ayude.

A ver si me puedo conectar
con lo que piso en mi caminar,
con lo que crece bajo esta luz,
con las estrellas. 

Y cuando vuelva verás en mí
al ser humano que siempre fui,
que estaba atrás de esta capa gris,
como escondido...

Un día de estos...


Agustín Ronconi: voz, flauta traversa, quena, charango, violín, guitarra
Andrés Fariña: bajo y coros
Diego Fariza: batería y bombo legüero
Ezequiel Jusid: voz, guitarra acústica, guitarra eléctrica
Pedro Borgobello: clarinete, quena, coros

Ex integrante:
Sebastián Demenstri: percusión y accesorios


miércoles, 11 de marzo de 2015

LEBÓN, David: El tiempo es veloz



El tiempo es veloz;
tu vida, esencial;
el cuerpo en mis manos
me ayudará a estar contigo.
Quizás nadie entienda,
vos me tratás como si fuera
algo más que un ser.

¿Te acuerdas de ayer?
Era tan normal,
la vida era vida y el amar no era paz. 
Qué extraño... 
Ahora me siento diferente,
pienso que todavía quedan
tantas cosas para dar. 

¿No ves que todo va, 
todo creciendo hacia arriba, 
y el sol siempre saldrá 
mientras que a alguien le queden 
ganas de amar?

Perdóname, amor, por tanto hablar. 
Es que quiero ayudar
al mundo cambiar. 
Qué loco... 
Si realmente se pudiera 
y todo el mundo se pusiera
alguna vez a realizar. 

(Argentina, 1952)