"¿Por qué pasó lo que pasó en La Cueva y La Perla? ... Fijate: un tipo de clase media alta como Moris;
un tipo de clase media de barrio como Javier Martínez; un tipo de clase bohemia con padres músicos como Litto;
un tipo de clase baja, cabecita negra, de calle de Tierra como Tanguito; y un vagabundo sin clase como Miguel Abuelo.
La riqueza de ese intercambio en esas mesas de La Perla, entre pibes de 20 años, fue lo que hizo que ese grupo diera origen al rock nacional" (Pipo Lernoud)

domingo, 22 de diciembre de 2013

GIECO, León: El ángel de la bicicleta




Cambiamos ojos por cielo,
sus palabras tan dulces, tan claras,
cambiamos por truenos.

Sacamos cuerpo, pusimos alas.
Y ahora vemos una bicicleta alada que viaja
por las esquinas del barrio, por calles,
por las paredes de baños y cárceles.

¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos fe por lágrimas,
¿con qué libro se educó esta bestia
con saña y sin alma?
Dejamos ir a un ángel
y nos queda esta mierda
que nos mata sin importarle
de dónde venimos, qué hacemos, qué pensamos,
si somos obreros, curas o médicos.

¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

Cambiamos buenas por malas
y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata.
Felicidad por llanto
ni la vida ni la muerte se rinden
con sus cunas y sus cruces.

Voy a cubrir tu lucha más que con flores.
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias.

¡Bajen las armas
que aquí solo hay pibes comiendo!

(Cañada Rosquín, 1951)

Canción homenaje a Claudio "Pocho" Lepratti
Trabajador social asesinado por la policía rosarina el 19 de diciembre de 2001.


El 19 de diciembre, en medio de la crisis que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que llegaron desde la ciudad de Arroyo Seco, a 30 km al sur de Rosario comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando: “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!”. El uniformado Esteban Velásquez hizo fuego con su escopeta Itaka, con balas de plomo acertándole una de ellas en latráquea, lo que motivó su procesamiento y posterior condena a 14 años de prisión por el juez de Sentencia Nº 3, Ernesto Genesio, con el cargo de homicidio agravado por el uso de arma. Además tanto Velásquez como la provincia de Santa Fe fueron condenados a resarcir económicamente a los familiares de la víctima por los daños y perjuicios causados.

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