"El rock se nutrió de la poesía, intercambió distintas experiencias y recuperó la cultura oral y los intercambios personales. En ese sentido el rock permitió un encuentro, sobre todo porque tenía componentes profundamente humanos e instintivos..." (Jorge Pistocchi)
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viernes, 25 de mayo de 2018

CONDE, Pedro: Milonga de Plaza de Mayo



Soy uno de esos jóvenes de quienes hablan
los que luchan desde atrás de un escritorio.

Soy la sangre nueva, soy las manos fuertes
pero para decidir, un inconsciente.

Soy quien da la vida a cambio de una causa
que por lo general no es la mía...

Lo que me hace diferente de los niños
es la pérdida de fe en mis mayores.

Esos que prometen, hablan y almacenan
todas mis esperanzas en un archivo.

Soy quien da la vida defendiendo tierras
a las que mañana no podré sembrar...

Soy un joven que no puede hablar muy fuerte
porque lo que dice no es muy conveniente.

Pero les aclaro que mi canto es libre
y lo será aunque mañana me fusilen.

Que comprendan los que ordenan dar la vida
que su vida es un milagro y como tal deben apreciarla.

Autor e intérprete: Pedro Conde
Producción: Edelmiro Molinari



sábado, 28 de marzo de 2015

CONDE, PEDRO: A los que podrán juzgarnos



Quiero trabajar con los niños,
hacerles ver la realidad,
mas no mi realidad.

Ellos son las base del futuro,
los que sabrán juzgarme a mí
por lo que no les di.

Son los niños los que nos enseñan
a ver la luz y la esperanza
donde no las hay.

Pero si los siguen encerrando
en escuelas que les inculcan la mediocridad,
¡ay! no verán la forma de zafar.
 
Hay mucha gente que usa a los niños para satisfacer
sus ansias de poder, sus ansias de triunfar,
sin importarles lo que luego les suceda.

Ellos comprenden solo un lenguaje que es el de la verdad,
y saben sentir más, y saben valorar
las cosas que a nuestros ojos se les escapan.


domingo, 12 de mayo de 2013

CONDE, PEDRO: Para las cenizas de Serafín


de "Realidad" (1983)

Mi niñez se fue a bordo de un barquito azul
dejándome solo en este mundo de hombres,
llevo en mi maleta a mi payaso Serafín
y un atado de cigarrillos.

Busco algún trabajo donde se pueda jugar
a ser bueno como siempre me enseñó papá,
pero me dijeron que así a nada iba a llegar,
que debía ser un adulto.

Tengo miedo pero debo comenzar
a olvidarme de mi alegría
y ser igual que los demás.

Necesito a alquien que reemplace a mi mamá,
que me haga la sopa y me enseñe a caminar,
y también me ayude a encontrar a la verdad
porque está jugando a la escondida.
.
Debo despertar, ya no me puedo engañar más,
aunque no me gusten esos hombres que se matan por matar,
pues ya formo parte de esta triste sociedad
aunque tengo ganas de escapar.
.
Mi maleta se quemó con Serafín,
ya soy todo un hombre,
soy igual que los demás....




Dice Pedro Conde: "Serafín era un personaje de cuentos franceses que con solamente su sueter y un hamster, que era su amigo, inventaba y construía máquinas y artefactos maravillosos. Me pareció interesante meterlo en la misma maleta donde llevaba los cigarrillos y todo el vacío de aquel momento que la vida iría llenando como hace siempre. Lo del trabajo fue inútil. Lo del miedo fue superado. Lo de la alegría no pudo ser. No pude adaptarme. Contar la historia de estas canciones es una forma de reconciliarme con quienes no tienen culpa en eso del éxito y el fracaso que hoy ya se que responden a otras circunstancias. Gracias, Serafín".



martes, 8 de enero de 2013

CONDE, PEDRO: Romance del niño ciego

UN AMIGO...


de "Realidad" (1983)

-Dime, madre,
¿son las rosas de seda 
como tu cara?

-Deliras, hijo, 
en un tiempo fue quizás 
rosa mi cara, 
pero es el llanto rocío 
que quema como la helada. 

-¿Y por qué lloras, madruca? 
Soy tan feliz cuando cantas... 

-Lloro porque tus pupilas 
son estrellas apagadas, 
y yo quisiera mi niño 
que tus ojos me miraran. 

Dicen que Santa Lucía 
es de ciegos abogada. 
Si ella te diera la vista 
yo mis ojos le ofrendara. 

-Pero si yo veo, madre, 
con las pupilas del alma. 
Todo lo que tú me cuentas 
es como si lo mirara. 

Luego en mis noches 
yo sueño cosas bellas y fantásticas: 
que mi casa es un castillo 
lleno de gentes de armas, 
que soy el hijo de un rey 
y tú la reina, Doña Blanca, 
y una gentil princesita 
viene a ser mi desposada. 

Imagina si de pronto 
yo la vista recobrara 
y viera que es una choza 
y no un castillo mi casa, 
que son pobres mis vestidos 
y no es hermosa tu cara. 

No ofrezcas, madre, tus ojos 
por los míos a la santa. 
Ciego siempre seré un niño 
arrimadito a tus faldas 
y no iré por esas sendas 
tan oscuras y tan malas, 
donde dicen que los hombres 
cuando caen no se levantan. 

No ofrezcas, madre, tus ojos 
por los míos a la santa... 
Si los que miran son ciegos 
y no ven por dónde andan, 
si no pueden tejer sueños 
con realidades amargas. 

Déjame con las pupilas 
que Dios me puso en el alma, 
que para ir por esta vida 
con que tú me lleves basta.




Letra de María Morrison de Parker