"El rock se nutrió de la poesía, intercambió distintas experiencias y recuperó la cultura oral y los intercambios personales. En ese sentido el rock permitió un encuentro, sobre todo porque tenía componentes profundamente humanos e instintivos..." (Jorge Pistocchi)

jueves, 16 de julio de 2026

DE LOS SANTOS, Lalo; MUÑIZ, Juan Carlos: Irse

 

Irse cuesta poco y nada,
siempre una puerta alcanza y un adiós.
Pero al cruzar el umbral
nos damos cuenta recién
que los caminos son solo de vuelta,
que uno nunca se fue.

Y uno descubre que irse no es más
que empezar a volver.
Antes de irme adiós no diré,
mentir ¿para qué?

Lejos, no es cuestión de trenes,
nunca sirven los andenes para huir.
Porque al mirar hacia atrás
como una sombra tenaz
llega un recuerdo y nos come los pasos,
no nos deja escapar.

Y hay que aprender el idioma otra vez,
la huella de cada señal.
Irse jamás puede ser el final,
es empezar a olvidar.

Caben en una valija ropa vieja,
sueños, amores y penas.
Adonde quiera que vamos
llevamos ausencias,
por eso no basta cerrar una puerta
o mentir un adiós.

Y a eso le llaman nostalgia, decir que "tal vez"
en vez de "jamás".
Y a eso le llaman nostalgia decir que "tal vez"
en vez de "nunca más".

Lalo de los Santos / Juan Carlos Muñiz



miércoles, 21 de enero de 2026

PASTORAL: Atrapados en el cielo

 de «Atrapados en el cielo» (1977)


Luis quiso llegar al cielo
de su mundo dibujado
y la realidad demente
esta vez lo ha emboscado.

Y quién sabe si no es
su sombra la que hoy
nos muestra una mueca de risa,
demacrada su voz
no alcanzó a disipar
al silencio que se lo tragó.

Luis, gran apuntador de los genios falsos,
mártir intelectual, te fuiste con tu llanto
a vivir en el cielo para poder entender
cómo mueren sin ser oídos
aquellos luises que son como vos.

Humilde ser, tus plantas
se aferran hoy a este infierno
donde se mueren los hombres
que alguna vez sonrieron.

Débil está tu herencia
porque al amor lo persigue la histeria
del tiempo absurdo que han empleado
para destruirte, Luis, ignorando tu esencia,
porque al fin tan solo un hombre eras,
con temor clavándose en tu espalda
y en las manos toda la impotencia,
esa que también hoy tengo yo.

Miguel Angel Erausquin: guitarra y voz
Alejandro De Michele: voz y guitarra