"El rock se nutrió de la poesía, intercambió distintas experiencias y recuperó la cultura oral y los intercambios personales. En ese sentido el rock permitió un encuentro, sobre todo porque tenía componentes profundamente humanos e instintivos..." (Jorge Pistocchi)
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jueves, 5 de junio de 2014

GARRÉ, SILVINA: Esos hijos del tiempo




Silencio peligroso de estas teclas,
silencio de mi hombre y de su cuerpo,
silencio sin preguntas ni respuestas,
sin un grito despertándome, sin un adiós,
sin lagrimas que llorar.

Sin vos, sin soledad,
sin mar, ni luna nueva;
sobre esta quietud voy hamacándome
con miedo a caminar, a caminar.

Una vez tuve amigos que me amaban,
soñaban con vivir de otra manera,
desperramaban besos como guindas,
como música de carnaval,
como una luz quebrando la oscuridad.

Amor, sobraba amor y fe,
canciones nuevas.
Cada amanecer
el cielo anclaba en nuestra eterna juventud.

Los puedo recordar sobre mi pecho,
besándome los ojos como ángeles,
creciendo junto a mí como una tempestad,
como el más poderoso de los vientos.

Hoy somos como cuerpos sin historia,
familias repartidas por la tierra,
estrellas que se encienden y se apagan
en el árbol de otra navidad,
un resplandor, un grito en la inmensidad.

Y somos fiebre y flor
y sed y sangre nueva.
Cambiamos a Dios
por un puñado de promesas de metal.

Los puedo recordar rodeando el fuego,
jugando a ser más fuertes cada día,
hablándome de amor,
del tiempo que perdí,
del canto, de la lluvia y la tristeza.

Silencio en estos largos corredores,
silencio en este viaje sin regreso,
silencio en esta casa sin memoria
y yo dispuesta a todo, por vivir
siempre estaré con la mano en el corazón,
mi amor... mi amor...

Silvina Garré
(Rosario, 1961)

Lito Vitale
(Rosario, 1961)

viernes, 21 de junio de 2013

BAGLIETTO, JUAN CARLOS: El témpano


En "Baglietto" (1982)

A veces cuando pienso que todo está perdido
voy hacia algunas formas de la muerte.
Me pego un tiro con una palabra
que alguna vez me fue tan transparente.

En la ternura del agua que corre
me recuerdan la llegada de unos trenes,
sales de los mares, curvas de los puertos
con mujeres descalzas en el verde.

Voy hacia el fuego como la mariposa
y no hay rima que rime con vivir.
No te pares, no te mates,
solo es una forma mas de demorarte.

En las tardes tranquilas cuando extraño todo
pienso que todo no es lo que perdí.
Una rosa de feria y aun a costa de perder
se pierde pero se gana.

La lucha es de igual a igual contra uno mismo
y eso es ganarla...
No te pares, no te mates,
solo es una forma más de demorarse.

Recuerdo la quietud de la tierra,
la quietud de estar adentro.
Se cree más en los milagros
a la hora del entierro.

Este hombre trabajó
¿quién escribirá su historia?
La cal reseca, la viuda que sueña,
los amigos que siguen igual.
La gloria en zapatillas,
el florero vacío,
quién sabe si se puso a pensar
para qué vivo.
Vivo para no perder.

Autor: Adrián Abonizio

Intérpretes:
Juan Carlos Baglietto


Silvina Garré


sábado, 12 de enero de 2013

GARRÉ, SILVINA: Canción del pinar





Quiero dejar todas las palomas
en el cedro de tu alma y todo el beso en tus pies,
que dejes de mirarme burlón,
sé que te estoy dando poco y mucho te pediré.

Sé la nube sola en mi pradera,
seré tu querido verde y serás sombra en mi mitad.
Y si ves que mi verde se quema,
llueve tu llorosa pena y el verde nuevo se hará.

Y que no te vayas un febrero
detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar,
quiero ser también dueña del cielo y un pinar
pero es preciso que me enseñes a volar.

Hazte sol cercano en la distancia,
hazte en el recuerdo un leño y quémate en mi interior.
No quiero tener más noches frías
ni poder tan solo en sueños despertarme junto a vos.

Que tengamos alrededor nuestro
quien berree nuestros nombres y mucha sombra por dar.
Y cuando lleguemos a la tierra
únete conmigo en savia y así haremos sombra igual.

Y que no te vayas un febrero
detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar,
quiero ser también dueña del cielo y un pinar
pero es preciso que me enseñes a volar...

Interpretada por Silvina Garré (Rosario, 1961)
Letra: Jorge Fandermole