de «Atrapados en el cielo» (1977)
Luis quiso llegar al cielo
de su mundo dibujado
y la realidad demente
esta vez lo ha emboscado.
Y quién sabe si no es
su sombra la que hoy
nos muestra una mueca de risa,
demacrada su voz
no alcanzó a disipar
al silencio que se lo tragó.
Luis, gran apuntador de los genios falsos,
mártir intelectual, te fuiste con tu llanto
a vivir en el cielo para poder entender
cómo mueren sin ser oídos
aquellos luises que son como vos.
Humilde ser, tus plantas
se aferran hoy a este infierno
donde se mueren los hombres
que alguna vez sonrieron.
Débil está tu herencia
porque al amor lo persigue la histeria
del tiempo absurdo que han empleado
para destruirte, Luis, ignorando tu esencia,
porque al fin tan solo un hombre eras,
con temor clavándose en tu espalda
y en las manos toda la impotencia,
esa que también hoy tengo yo.